28 septiembre, 2015

Blythe Gifford - Trilogia Brunson Clan

El retorno del guerrero #1


Se decía que los habitantes de la frontera escocesa eran salvajes e indómitos…


John formaba parte de un poderoso clan de la frontera, pero no había vuelto a su casa desde hacía años y ahora debía persuadir a su familia de que respondiera a la llamada del rey en nombre de la paz. Para conseguirlo, ya que el fracaso no era una opción, John sabía que debía ganarse a Cate Gilnock, la hija de una familia aliada y que era la clave de su éxito. Pero esta hermética belleza era inmune a los halagos y a la seducción. Sin embargo, el dolor y la vulnerabilidad que percibía en el brillo de sus ojos le atraía de un modo inexorable y le empujaba a convertirse de nuevo en el guerrero del clan Brunson

 

 

 

 En las fronteras del amor #2

Se decía que los habitantes de la frontera escocesa eran salvajes e indómitos… 
Bessie, la abnegada joven del poderoso clan Brunson, se había sacrificado por el honor de su familia y había quedado a merced del rey Jaime. Inadaptada a la vida de la corte, solo podía enfrentarse a su enemigo mortal, Thomas Carwell, con ropa prestada y el orgullo propio de su clan. 
Bajo la mirada implacable de su captor, se sintió cautivada no solo por él, sino por la opulencia de un mundo muy distinto al suyo. Cuando el rey, furioso, exigió la cabeza de sus hermanos, ella solo pudo acudir a Carwell, pero tendría que pagar un precio irrevocable por su protección... 


En los brazos del rebelde #3
Se decía que los habitantes de la frontera escocesa eran salvajes e indómitos...
Rob Brunson el Negro, como jefe de su clan, se había ganado todas las oscuras sílabas de su apodo. Sin embargo, había tomado como rehén a la hija del jefe enemigo, lo cual era un acto despiadado de rebeldía. El remordimiento lo atormentaba y la necesidad cada vez mayor de protegerla lo desgarraba...
Stella Storwick notó desde el principio el desdén de Rob. Hasta que empezó a notar que detrás de esa mirada sombría se escondía un hombre distinto. Algo que él no sabía expresar con palabras, que solo podía captarse con un beso devastador...


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